“El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4.4).
Satanás es el jefe de todas las huestes de maldad. La Biblia se refiere a él como “el dios de este siglo” (2 Corintios 4.4) y “el príncipe de este mundo” (Juan 12.31). De tales escrituras como Daniel 10.5–13, Lucas 11.14–18 y Efesios 6.11–12 es evidente que Satanás es rey sobre el reino de los demonios y encabeza las fuerzas de los espíritus malignos. Debido a que él es el dios de este siglo y el príncipe de los demonios, tanto los hombres pecaminosos de este siglo como también los demonios hacen su voluntad.
Sus limitaciones
Satanás es un ser creado y no el Creador. Por tanto, como los demás seres creados, hay cosas que él definitivamente no puede hacer. Aunque él tiene dominio en su reino, hay límites que Dios no le permite pasar. A continuación destacaremos algunos de los límites de Satanás:
Cuando Dios conversó con el diablo acerca de Job, el diablo comentó: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” (Job 1.9–10). Entonces Dios le dio permiso al diablo para hacer lo que quiso con sus bienes, pero no le permitió tocar a Job mismo. El diablo destruyó lo que Job tenía. Aun sus hijos murieron. Pero Satanás no logró nada. Entonces hubo otra conversación entre Dios y Satanás. Esta vez el diablo dijo que si pudiese tocar el cuerpo de Job, éste pecaría. Dios le dio permiso a Satanás para que tocara el propio cuerpo de Job, pero no le permitió matarlo. De nuevo Satanás no logró lo que quería. Al final, Job salió victorioso y fue más próspero que nunca. Sin embargo, el asunto que queremos destacar es que el diablo no pudo pasar los límites que Dios le puso. (Lea Job 1, 2, 42.)
Después que Cristo ayunó cuarenta días, él fue tentado por el diablo. Satanás trató de vencer al Hijo de Dios tres veces y las tres veces falló. ¿Por qué? Porque Cristo se mantuvo firme en la palabra de Dios. Y Satanás no lo pudo tocar. Por medio de Cristo, Dios nos ha dado a nosotros el mismo poder de resistir al diablo, mientras nos mantengamos fieles a él y a su palabra. El Señor nos asegura que si nos vestimos de “toda la armadura de Dios” y si tomamos el escudo de la fe vamos a poder “apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6.10–18). El Señor nos ha dicho que si resistimos al diablo, él huirá de nosotros. (Santiago 4.7). El diablo no tiene ningún poder sobre nosotros mientras sigamos fieles al Señor. Pero cuando los hombres no quieren ponerse toda la armadura de Dios, el diablo, como un león rugiente, los devora.
Los que tiene bajo su dominio
1.Los ángeles malos
Judas se refiere a “los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada” y dice que Dios “los ha guardado bajo oscuridad en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6). Aquí observamos que: (1) El diablo y sus ángeles fueron creados santos, pero después dejaron su dignidad y abandonaron su morada. (2) Los ángeles malos no pueden arrepentirse como los hombres, sino están “guardados “bajo oscuridad en prisiones eternas, para el juicio del gran día”.
La Biblia habla de gente que fue controlada por los demonios. Esto nos muestra que el príncipe de los demonios cuenta con el apoyo de sus huestes demoníacas en su plan horrible de destruir las almas de los hombres. De la manera que los ángeles que se quedaron fieles a su Creador, el Dios del cielo, son espíritus ministradores a los herederos de la salvación, así los ángeles del diablo son espíritus que llevan a cabo la corrupción y la destrucción de las almas de los infieles.
2.Las almas perdidas
La Biblia nos dice que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5.19). Esto significa el mundo de las almas perdidas. Ellos han rechazado a Dios, y el dios de este siglo ha tomado posesión de ellos. El diablo es “el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2.2) y por esto es también el “príncipe de la potestad del aire”. Lea usted lo que nuestro Salvador dice en cuanto al camino por el cual va la humanidad (Mateo 7.13–14). “Todas las gentes que se olvidan de Dios” pertenecen al dominio de Satanás, y, por tanto, “serán trasladados al Seol” (Salmo 9.17).
La gran lucha
Se está llevando a cabo una gran lucha por las almas. Dios está ofreciendo libertad a toda alma cautiva al haber sacrificado a su Hijo unigénito para lograr esa libertad. Por medio de la autoridad de Jesucristo hay mensajeros por todo el mundo que predican las buenas nuevas de la salvación. La libertad del pecado en esta vida y la gloria del cielo en la eternidad instan a toda alma a que reciba a Jesucristo como su Salvador y Señor y que prosiga con esperanza hacia la meta celestial.
En cambio, Satanás no descansa ni de día ni de noche, sino que siempre trata de condenar y destruir al género humano. Todo lo que puede hacer, lo hace. Ya sea por medio de la mentira, el engaño o la calumnia él trastorna a los oidores de la verdad y los desvía del camino para que crean las fábulas.
Cada persona tiene que decidir quien tendrá el dominio de su alma: ¿Dios o el diablo?
¿Por qué las almas permiten que el diablo las esclavice?
El cristiano ha recibido el perdón de sus pecados, es libre de condenación y tiene la bendita esperanza de una corona eterna que le espera en el cielo. Pero el incrédulo vive una vida de sinsabores y en la eternidad será desterrado de Dios. ¿Por qué, pues, son pocos los que deciden seguir a Cristo y tantos los que se encuentran dominados por el diablo? A continuación presentamos algunas razones:
1.“El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (2 Corintios 4.4)
Como Eva, los incrédulos piensan que las cosas que el diablo les muestra son buenas para comer, agradables a los ojos y codiciables para alcanzar la sabiduría. Cierran sus ojos a las bendiciones verdaderas de Dios, las cuales se pueden obtener solamente al humillarse ante Dios y al andar en santidad.
2.“Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11.14)
Muchos han abandonado la fe verdadera porque algún incrédulo les ha hecho creer que han llegado a tener un entendimiento superior. Muchas personas miserables, pobres e infelices han tenido una muerte horrible y han ido a una eternidad terrible porque dejaron que algún incrédulo los guiara en los pasos de los placeres pecaminosos. Muchos hombres han llegado a ser esclavos de la botella o del cigarro porque cuando eran jóvenes pensaron que ejercitaban su libertad al beber y fumar. Por el camino que al hombre le parece recto viajan multitudes de personas que han sido engañadas por Satanás y sus seguidores.
3.Por la tentación
Los hombres codician las cosas malas porque se dejan arrastrar por la tentación. “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1.15). La súplica de Satanás a la carne es agradable al hombre carnal, y frente a tal poder el único medio de escape es huir a la cruz para recibir limpieza por medio de la sangre de Jesús. De esa manera el alma recibirá la dirección del Espíritu Santo y la protección del amor y el poder de Dios. Para ver el contraste entre la derrota y la victoria a la hora de la tentación compare Génesis 3.1–6 con Mateo 4.1–11.
4. Por la negligencia
El reino de Satanás crece porque muchos que profesan conocer a Dios duermen espiritualmente. Piense usted por un momento como Satanás y sus huestes vigilan día y noche, y como los muchos que profesan ser cristianos son desobedientes, descuidados e indiferentes (Tito 1.16). No debemos extrañarnos de que el reino de Satanás crezca y que se incremente más y más la maldad. Entre tanto que los hombres duermen, el enemigo siembra la cizaña (Mateo 13.24–30). (Lea también Efesios 5.11–14.)
Wednesday, March 23, 2011
Saturday, March 19, 2011
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
Gálatas 2:20
I. Introducción.
A. Salutación. Me siento sumamente honrado al tener el privilegio de dirigirme a usted en esta ocasión.
B. El tema a desarrollarse guarda estrecha relación con el mensaje “Mi vida, mi cuerpo, mi tiempo, mis cosas” presentado anteriormente por este servidor. Aquel giraba sobre las extremadamente exigentes condiciones que Jesucristo pautó para quien quisiera ser su discípulo. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígueme ” (Mateo 16:24). Cerramos aludido mensaje con una brevísima explicación de las enigmáticas sentencias siguientes del Señor. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25).
B. Saulo de Tarso, una vez convertido a Cristo, y mejor conocido universalmente como el apóstol Pablo, “ministro de Jesucristo a los gentiles” (Romanos 15:16), tomó muy en serio las condiciones establecidas por el Hijo de Dios para ser discípulo suyo y salvar la vida, es decir, al alma. Escogemos una de sus afirmaciones al respecto como título del presente mensaje, a saber: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).
1. Desde la tierra de Palestina, resuenan aquellas declaraciones imperiosas del Señor, eventualmente escuchándolas Saulo de Tarso. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígueme . Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”
2. Pablo acepta el reto, y después de largos años de intensa entrega al evangelio y al Reino de Dios, escribe desde la cárcel en Roma su elocuente réplica, muy íntima y tan poética como una conmovedora canción espiritual . Escuchémosla. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
a) El Señor dice: “tome su cruz…” Pablo responde: “Con Cristo estoy juntamente crucificado” .
b) El Señor dice: “niéguese a sí mismo” . Pablo responde: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” .
c) El Señor dice: “sígueme” . Pablo responde: “lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” .
II. “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Esto es tan y tan radical, extremoso, abnegado , que los “Pablos” no abundan sobre este planeta. Tachar a Saulo de Tarso. Más aún, ¡matarlo! ¡Crucificarlo! Luego, hacer que Jesucristo entre y ocupe el mismo cuerpo que Saulo había usado. Tachar a Dewayne Shappley. Más aún, ¡hacerlo morir! Y que Jesucristo viva en su lugar. Realmente, ¡esto es demasiado grande para el hombre! ¿Quién es capaz de recibirlo? ¿De practicarlo? ¿De tacharse a sí mismo para que Cristo viva en él? Estudiando y analizando esta problemática, encuentro luz divina y soluciones en el ejemplo de Pablo mismo.
A. Al decir Pablo “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo” , entiendo que el “yo” que ya no vivía era el “yo” de su viejo hombre ; aquel “yo” de Saulo de Tarso . Este es el que fue “crucificado” juntamente con Cristo. El “yo” soberbio, fanático, jactancioso. Que se enorgullecía de nacionalidad, partido religioso, preparación académica y sobresalir entre sus compatriotas. Cuando aquel hombre Saulo de Tarso tuvo su encontronazo con Cristo y escuchó el evangelio de este, ¡renunció su “yo” carnal y mundano! Se negó a sí mismo. Negó continuar aquella vida; negó seguir aquella trayectoria, la cual lo hubiese llevado, sin duda, al pináculo del éxito y de la gloria terrenal. Pero, lo negó todo, hallando mucho más excelentes el mensaje de Cristo y la vida que este enseñaba.
1. Esto mismo el apóstol Pablo se lo comunica a los cristianos en Filipos. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él… a fin de conocerle… si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:7-11).
2. ¿Qué cosas perdió Saulo de Tarso al convertirse en Pablo, apóstol de Jesucristo? ¿Qué cosas llegó a tener “por basura” ?
a) La fama que ya había alcanzado entre los judíos de ser “hebreo de hebreos” (Filipenses 3:5).
b) El reconocimiento que le tributaban, pues “en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación” , testifica el mismo Pablo (Gálatas 1:14).
c) Su reputación e influencia por ser “irreprensible” “en cuanto a la justicia que es en la ley” mosaica (Filipenses 3:6).
d) El soberbio celo del que se jactaba, pues él mismo asegura que era “mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” que los demás judíos (Gálatas 1:14; Filipenses 3:6).
e) La circuncisión que había recibido en su carne “al octavo día” de haber nacido (Filipenses 3:5).
f) El poder que los “principales sacerdotes” israelitas le conferían para “hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret” (Hechos 26:9-12).
g) Perdió un porvenir brillante entre los judíos, incluso el de probable candidato al Sanedrín.
h) Por inferencia, perdió también fuentes de ingresos y oportunidades económicas que le pudiesen haber enriquecido tal vez sustancialmente.
3. Todas estas cosas altamente valuadas en los círculos suyos antes de convertirse a Cristo, se volvieron como “basura” para Pablo cuando entendió el mensaje del evangelio. Sin embargo, aquel varón no perdió sus cualidades de valor intrínseco . Sus notables dotes intelectuales, fuerza de carácter, intrepidez, dinamismo, vigor, carisma, coraje y diligencia en todo lo que requiere diligencia. Su capacidad para planificar y ejecutar . Su brillante y persuasiva oratoria.
a) Su transformación a “cristiano” no requería que él negara estos poderes y cualidades sino que los dedicara al desarrollo del Reino de Dios en la tierra. Que los canalizara para lograr la salvación de almas y la edificación de los demás cristianos. Que los usara , no para sus propios fines y gloria personal, sino para los designios y la gloria del Creador .
b) Haciéndolo, nace una “nueva criatura” . Un “nuevo Pablo” . Murió aquel viejo Saulo de Tarso, egoísta y vanaglorioso. Fue crucificado “juntamente con Cristo” . Ya no vive. Vive un “nuevo” hombre creado “conforme a la imagen” de Cristo . Un “nuevo” hombre que “se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:9-10). Y ya que este nuevo hombre es la imagen de Cristo , el nuevo Pablo puede afirmar, con justa razón, “vive Cristo en mí; y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” .
4. Apliquemos esto a nosotros mismos, gente del Siglo XXI, muchos con excelentes habilidades, valiosos talentos, recursos considerables, gran potencial.
a) ¿Significa “negarse a sí mismo” que cada uno se tache por completo a su propio “yo”? ¿Qué tenga “por basura” todos sus recursos intelectuales, sus cualidades positivas de carácter, todos sus bienes materiales, todo placer por natural e inocente que sea?
(1) ¡Negativo! Pienso que tal no es, en absoluto, la síntesis correcta de esta norma que enseña el Señor Jesucristo.
(2) Semejante interpretación radicalizada de “negarse a sí mismo” indujo a no pocos cristianos del Siglo II en adelante a practicar, o intentar practicar, el ascetismo .
-“El ascetismo lo practican… algunos seguidores de casi todas las religiones. Casi siempre requiere abstinencia de comida, de bebida y de actividad sexual, es decir, ayuno y celibato , y a veces también sufrimiento físico o incomodidades, por ejemplo, soportar calores o fríos o la auto-punición, como ocurre en el sufismo o como practican los flagelantes. El ascetismo puede exigir incluso la retirada del mundo para llevar una vida de meditación , como se hace en la práctica del yoga.” ("Ascetismo." Microsoft® Encarta® 2007 [DVD]. Microsoft Corporation, 2006.)
(3) Definitivamente, Cristo no nos llama a ser “ascéticos” . Su voluntad , tal cual expresada en Juan 17:15-18, no es que nos quitemos del mundo, aislándonos en lugares desiertos y tratando duramente al cuerpo físico, lo cual no tiene “valor alguno contra los apetitos de la carne” (Colosenses 2:23), sino que seamos enviados “al mundo” para servir como levadura de santidad a las masas sosas e impuras. Conforme a la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), su voluntad es que utilicemos al máximo nuestras excelentes habilidades, valiosos talentos y recursos considerables para…
-Llevar el evangelio a todo el mundo, salvando almas.
-Edificar, animar y sostener a los demás cristianos.
-Socorrer a los desamparados del mundo –huérfanos, viudas, viudos, incapacitados, hambrientos, sedientos, enfermos.
Su voluntad es que cada uno de nosotros…
- “Trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno…” (Efesios 4:28).
-Y que cada uno viva moderadamente, aprendiendo a estar contento con suficiente comida, abrigo y techo, “porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:6-8).
b) ¿Qué, pues, significa “negarse a sí mismo” para nosotros, gente moderna con tantas posibilidades de desarrollo y auto-realización?
(1) Significa desistir de pretensiones egoístas . De aspirar a poder personal solo para dominar caprichosamente o gloriarse en lo personal .
(2) Significa desistir de luchar para amontonar riquezas materiales con el solo propósito de gastarlas en nuestros propios deleites. De buscar afanosamente nuestro propio bien carnal sin importar el impacto en los demás .
(3) Significa abstenernos “de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). Decir que NO a los placeres y excesos que nos hacen daño corporal, emocional, psíquico o espiritual.
(4) Significa refrenar a los IMPULSOS de toda categoría . Clive Staples Lewis , escritor, orador y educador tenido por uno de los intelectos más sobresalientes del Siglo XX, hizo las siguientes observaciones sobre “impulsos” : “Lo más peligroso que podéis hacer es tomar cualquier impulso de vuestra propia naturaleza y fijarlo como lo que tenéis que seguir a toda costa. No hay uno solo de ellos que no nos convierta en demonios si lo fijamos como guía absoluta. Podréis pensar que el amor hacia la humanidad en general es algo seguro, pero no lo es. Si dejáis fuera la justicia os encontraréis violando acuerdos y falseando pruebas en un juicio ‘en nombre de la humanidad’, y finalmente os convertiréis en hombres crueles y traidores” ( “Mero cristianismo” , traducido del inglés por Verónica Fernández Muro. Rayo. Una rama de HarperCollinsPublishers, New York. 2006. Página 29).
c) Pero, “seguir sus impulsos, todos sus impulsos, a lo largo y lo ancho de la vida, sin negarse nada” , es precisamente la mentalidad típica de grandes multitudes que pululan en el presente sobre toda la faz del planeta Tierra.
(1) “¡Date el gusto! Te lo mereces. Me lo merezco. No te niegues nada de lo que antojes hacer, experimentar, sentir. Échale mano a todo lo que tu mano pueda asir, acaparar, de la manera que sea. Gózate a tus anchas. Diviértete día y noche. Come, bebe, baila, hacer el amor con quienquiera. La vida es corta. Mañana te mueres. No sacrifiques nada de tus ilusiones, aspiraciones, pretensiones, placeres.”
(2) Y a consecuencia de esta mentalidad está sucediendo ante nuestros ojos justamente lo que advierte el Sr. Lewis, cuyos escritos, dicho sea de paso, se apoyan en las enseñanzas de Cristo. Estas enormes multitudes empeñadas en seguir sus impulsos “a toda costa” , ¡se están convirtiendo en verdaderos DEMONIOS temerarios!
(a) De cierto, de cierto, una generación que no sabe negarse nada, que no quiere negarse nunca ningún impulso, es una generación incapaz de disciplinarse . Y una generación incapaz de auto-disciplinarse se condena a sí misma al caos moral y social .
(b) El ser humano que no aprende a decir que NO, que no se priva siquiera de cosas que destruyen su cuerpo, que rehúsa dominar malos hábitos esclavizantes, que no rehuye ambientes que le desorientan psicológica y emocionalmente, invariablemente desarrolla un carácter flojo, deformado, propenso a la degradación y aun a la violencia .
(c) En todo reglón de la vida y en todo asunto humano, hace falta, muchísima falta, personas de carácter fuerte, íntegro, vertical, disciplinado . Valientes para pronunciar un “NO” rotundo a todo lo que toda la humanidad debería decir que NO.
III. Invitación.
A. Pensándolo bien, Jesucristo mismo no nos pide lo que él mismo no tenga que practicar. Tuvo que negarse a sí mismo, despojarse a sí mismo , no solo para rescatar a la humanidad, sino para ser exaltado él mismo “hasta lo sumo” (Filipenses 2:5-11). Asechado por sus enemigos, dijo a aquel discípulo que “sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja” : “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:51-53). Pero, ¡se negó a hacerlo! Aun en su propia defensa. Podía haberlo hecho, pero ¡se negó!
B. También, el mismo Jehová Dios se auto-disciplina . Poder tiene para destruir a todo el universo en cualquier instante, pero se niega a hacerlo hasta no llevarlo al fin previamente fijado .
C. ¿Acaso seamos mayores que Cristo y Jehová Dios? ¿Exentos a disciplinarnos? ¿A negarnos a nosotros mismos en las áreas de nuestra existencia donde la auto-negación sea vital para nuestro bien corporal, psicológico y social, como además para salvar nuestra vida, nuestra alma ?
D. En realidad, los dividendos de “negarse a sí mismo” son tremendos . Entre ellos, mejor salud física, una vida terrenal más tranquila, simplificada, relajada, y por ende, más placentera. Un carácter más recio frente a las inevitables pruebas. La admiración de quienes se benefician de nuestra abnegación, humildad y amor sincero. Y sobretodo, vida eterna en tierra nueva, con cielos nuevos.
E. Amigo, amiga, si usted comprende en lo más profundo de su corazón lo que significa “negarse a sí mismo y tomar la cruz de Cristo”, y quiere “venir en pos” del Señor, le invitamos a confesar su nombre y bautizarse “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Haciéndolo, usted también será, tal cual Pablo, “nueva criatura” . ¡Una nueva persona! Su vida terrenal será adornada de una belleza pura y noble, y cobrará valor incalculable. Entonces, usted también podrá cantar: “Ya no vivo yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” . ¿Qué impide que sea usted sumergido en las aguas bautismales para ser salvo? Saulo de Tarso tuvo que hacerlo. ¿Por qué usted no? Ananías le dijo, por el Espíritu: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados , invocando su nombre” (Hechos 22:16). Otro tanto tiene que hacer usted para convertirse en “nueva criatura” y así poder andar “en vida nueva” (Romanos 6:4). Qué se anime usted a cumplir lo más pronto posible, pues esto es esencial para salvar su alma.
I. Introducción.
A. Salutación. Me siento sumamente honrado al tener el privilegio de dirigirme a usted en esta ocasión.
B. El tema a desarrollarse guarda estrecha relación con el mensaje “Mi vida, mi cuerpo, mi tiempo, mis cosas” presentado anteriormente por este servidor. Aquel giraba sobre las extremadamente exigentes condiciones que Jesucristo pautó para quien quisiera ser su discípulo. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígueme ” (Mateo 16:24). Cerramos aludido mensaje con una brevísima explicación de las enigmáticas sentencias siguientes del Señor. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25).
B. Saulo de Tarso, una vez convertido a Cristo, y mejor conocido universalmente como el apóstol Pablo, “ministro de Jesucristo a los gentiles” (Romanos 15:16), tomó muy en serio las condiciones establecidas por el Hijo de Dios para ser discípulo suyo y salvar la vida, es decir, al alma. Escogemos una de sus afirmaciones al respecto como título del presente mensaje, a saber: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).
1. Desde la tierra de Palestina, resuenan aquellas declaraciones imperiosas del Señor, eventualmente escuchándolas Saulo de Tarso. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígueme . Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”
2. Pablo acepta el reto, y después de largos años de intensa entrega al evangelio y al Reino de Dios, escribe desde la cárcel en Roma su elocuente réplica, muy íntima y tan poética como una conmovedora canción espiritual . Escuchémosla. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
a) El Señor dice: “tome su cruz…” Pablo responde: “Con Cristo estoy juntamente crucificado” .
b) El Señor dice: “niéguese a sí mismo” . Pablo responde: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” .
c) El Señor dice: “sígueme” . Pablo responde: “lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” .
II. “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Esto es tan y tan radical, extremoso, abnegado , que los “Pablos” no abundan sobre este planeta. Tachar a Saulo de Tarso. Más aún, ¡matarlo! ¡Crucificarlo! Luego, hacer que Jesucristo entre y ocupe el mismo cuerpo que Saulo había usado. Tachar a Dewayne Shappley. Más aún, ¡hacerlo morir! Y que Jesucristo viva en su lugar. Realmente, ¡esto es demasiado grande para el hombre! ¿Quién es capaz de recibirlo? ¿De practicarlo? ¿De tacharse a sí mismo para que Cristo viva en él? Estudiando y analizando esta problemática, encuentro luz divina y soluciones en el ejemplo de Pablo mismo.
A. Al decir Pablo “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo” , entiendo que el “yo” que ya no vivía era el “yo” de su viejo hombre ; aquel “yo” de Saulo de Tarso . Este es el que fue “crucificado” juntamente con Cristo. El “yo” soberbio, fanático, jactancioso. Que se enorgullecía de nacionalidad, partido religioso, preparación académica y sobresalir entre sus compatriotas. Cuando aquel hombre Saulo de Tarso tuvo su encontronazo con Cristo y escuchó el evangelio de este, ¡renunció su “yo” carnal y mundano! Se negó a sí mismo. Negó continuar aquella vida; negó seguir aquella trayectoria, la cual lo hubiese llevado, sin duda, al pináculo del éxito y de la gloria terrenal. Pero, lo negó todo, hallando mucho más excelentes el mensaje de Cristo y la vida que este enseñaba.
1. Esto mismo el apóstol Pablo se lo comunica a los cristianos en Filipos. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él… a fin de conocerle… si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:7-11).
2. ¿Qué cosas perdió Saulo de Tarso al convertirse en Pablo, apóstol de Jesucristo? ¿Qué cosas llegó a tener “por basura” ?
a) La fama que ya había alcanzado entre los judíos de ser “hebreo de hebreos” (Filipenses 3:5).
b) El reconocimiento que le tributaban, pues “en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación” , testifica el mismo Pablo (Gálatas 1:14).
c) Su reputación e influencia por ser “irreprensible” “en cuanto a la justicia que es en la ley” mosaica (Filipenses 3:6).
d) El soberbio celo del que se jactaba, pues él mismo asegura que era “mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” que los demás judíos (Gálatas 1:14; Filipenses 3:6).
e) La circuncisión que había recibido en su carne “al octavo día” de haber nacido (Filipenses 3:5).
f) El poder que los “principales sacerdotes” israelitas le conferían para “hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret” (Hechos 26:9-12).
g) Perdió un porvenir brillante entre los judíos, incluso el de probable candidato al Sanedrín.
h) Por inferencia, perdió también fuentes de ingresos y oportunidades económicas que le pudiesen haber enriquecido tal vez sustancialmente.
3. Todas estas cosas altamente valuadas en los círculos suyos antes de convertirse a Cristo, se volvieron como “basura” para Pablo cuando entendió el mensaje del evangelio. Sin embargo, aquel varón no perdió sus cualidades de valor intrínseco . Sus notables dotes intelectuales, fuerza de carácter, intrepidez, dinamismo, vigor, carisma, coraje y diligencia en todo lo que requiere diligencia. Su capacidad para planificar y ejecutar . Su brillante y persuasiva oratoria.
a) Su transformación a “cristiano” no requería que él negara estos poderes y cualidades sino que los dedicara al desarrollo del Reino de Dios en la tierra. Que los canalizara para lograr la salvación de almas y la edificación de los demás cristianos. Que los usara , no para sus propios fines y gloria personal, sino para los designios y la gloria del Creador .
b) Haciéndolo, nace una “nueva criatura” . Un “nuevo Pablo” . Murió aquel viejo Saulo de Tarso, egoísta y vanaglorioso. Fue crucificado “juntamente con Cristo” . Ya no vive. Vive un “nuevo” hombre creado “conforme a la imagen” de Cristo . Un “nuevo” hombre que “se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:9-10). Y ya que este nuevo hombre es la imagen de Cristo , el nuevo Pablo puede afirmar, con justa razón, “vive Cristo en mí; y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” .
4. Apliquemos esto a nosotros mismos, gente del Siglo XXI, muchos con excelentes habilidades, valiosos talentos, recursos considerables, gran potencial.
a) ¿Significa “negarse a sí mismo” que cada uno se tache por completo a su propio “yo”? ¿Qué tenga “por basura” todos sus recursos intelectuales, sus cualidades positivas de carácter, todos sus bienes materiales, todo placer por natural e inocente que sea?
(1) ¡Negativo! Pienso que tal no es, en absoluto, la síntesis correcta de esta norma que enseña el Señor Jesucristo.
(2) Semejante interpretación radicalizada de “negarse a sí mismo” indujo a no pocos cristianos del Siglo II en adelante a practicar, o intentar practicar, el ascetismo .
-“El ascetismo lo practican… algunos seguidores de casi todas las religiones. Casi siempre requiere abstinencia de comida, de bebida y de actividad sexual, es decir, ayuno y celibato , y a veces también sufrimiento físico o incomodidades, por ejemplo, soportar calores o fríos o la auto-punición, como ocurre en el sufismo o como practican los flagelantes. El ascetismo puede exigir incluso la retirada del mundo para llevar una vida de meditación , como se hace en la práctica del yoga.” ("Ascetismo." Microsoft® Encarta® 2007 [DVD]. Microsoft Corporation, 2006.)
(3) Definitivamente, Cristo no nos llama a ser “ascéticos” . Su voluntad , tal cual expresada en Juan 17:15-18, no es que nos quitemos del mundo, aislándonos en lugares desiertos y tratando duramente al cuerpo físico, lo cual no tiene “valor alguno contra los apetitos de la carne” (Colosenses 2:23), sino que seamos enviados “al mundo” para servir como levadura de santidad a las masas sosas e impuras. Conforme a la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), su voluntad es que utilicemos al máximo nuestras excelentes habilidades, valiosos talentos y recursos considerables para…
-Llevar el evangelio a todo el mundo, salvando almas.
-Edificar, animar y sostener a los demás cristianos.
-Socorrer a los desamparados del mundo –huérfanos, viudas, viudos, incapacitados, hambrientos, sedientos, enfermos.
Su voluntad es que cada uno de nosotros…
- “Trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno…” (Efesios 4:28).
-Y que cada uno viva moderadamente, aprendiendo a estar contento con suficiente comida, abrigo y techo, “porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:6-8).
b) ¿Qué, pues, significa “negarse a sí mismo” para nosotros, gente moderna con tantas posibilidades de desarrollo y auto-realización?
(1) Significa desistir de pretensiones egoístas . De aspirar a poder personal solo para dominar caprichosamente o gloriarse en lo personal .
(2) Significa desistir de luchar para amontonar riquezas materiales con el solo propósito de gastarlas en nuestros propios deleites. De buscar afanosamente nuestro propio bien carnal sin importar el impacto en los demás .
(3) Significa abstenernos “de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). Decir que NO a los placeres y excesos que nos hacen daño corporal, emocional, psíquico o espiritual.
(4) Significa refrenar a los IMPULSOS de toda categoría . Clive Staples Lewis , escritor, orador y educador tenido por uno de los intelectos más sobresalientes del Siglo XX, hizo las siguientes observaciones sobre “impulsos” : “Lo más peligroso que podéis hacer es tomar cualquier impulso de vuestra propia naturaleza y fijarlo como lo que tenéis que seguir a toda costa. No hay uno solo de ellos que no nos convierta en demonios si lo fijamos como guía absoluta. Podréis pensar que el amor hacia la humanidad en general es algo seguro, pero no lo es. Si dejáis fuera la justicia os encontraréis violando acuerdos y falseando pruebas en un juicio ‘en nombre de la humanidad’, y finalmente os convertiréis en hombres crueles y traidores” ( “Mero cristianismo” , traducido del inglés por Verónica Fernández Muro. Rayo. Una rama de HarperCollinsPublishers, New York. 2006. Página 29).
c) Pero, “seguir sus impulsos, todos sus impulsos, a lo largo y lo ancho de la vida, sin negarse nada” , es precisamente la mentalidad típica de grandes multitudes que pululan en el presente sobre toda la faz del planeta Tierra.
(1) “¡Date el gusto! Te lo mereces. Me lo merezco. No te niegues nada de lo que antojes hacer, experimentar, sentir. Échale mano a todo lo que tu mano pueda asir, acaparar, de la manera que sea. Gózate a tus anchas. Diviértete día y noche. Come, bebe, baila, hacer el amor con quienquiera. La vida es corta. Mañana te mueres. No sacrifiques nada de tus ilusiones, aspiraciones, pretensiones, placeres.”
(2) Y a consecuencia de esta mentalidad está sucediendo ante nuestros ojos justamente lo que advierte el Sr. Lewis, cuyos escritos, dicho sea de paso, se apoyan en las enseñanzas de Cristo. Estas enormes multitudes empeñadas en seguir sus impulsos “a toda costa” , ¡se están convirtiendo en verdaderos DEMONIOS temerarios!
(a) De cierto, de cierto, una generación que no sabe negarse nada, que no quiere negarse nunca ningún impulso, es una generación incapaz de disciplinarse . Y una generación incapaz de auto-disciplinarse se condena a sí misma al caos moral y social .
(b) El ser humano que no aprende a decir que NO, que no se priva siquiera de cosas que destruyen su cuerpo, que rehúsa dominar malos hábitos esclavizantes, que no rehuye ambientes que le desorientan psicológica y emocionalmente, invariablemente desarrolla un carácter flojo, deformado, propenso a la degradación y aun a la violencia .
(c) En todo reglón de la vida y en todo asunto humano, hace falta, muchísima falta, personas de carácter fuerte, íntegro, vertical, disciplinado . Valientes para pronunciar un “NO” rotundo a todo lo que toda la humanidad debería decir que NO.
III. Invitación.
A. Pensándolo bien, Jesucristo mismo no nos pide lo que él mismo no tenga que practicar. Tuvo que negarse a sí mismo, despojarse a sí mismo , no solo para rescatar a la humanidad, sino para ser exaltado él mismo “hasta lo sumo” (Filipenses 2:5-11). Asechado por sus enemigos, dijo a aquel discípulo que “sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja” : “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:51-53). Pero, ¡se negó a hacerlo! Aun en su propia defensa. Podía haberlo hecho, pero ¡se negó!
B. También, el mismo Jehová Dios se auto-disciplina . Poder tiene para destruir a todo el universo en cualquier instante, pero se niega a hacerlo hasta no llevarlo al fin previamente fijado .
C. ¿Acaso seamos mayores que Cristo y Jehová Dios? ¿Exentos a disciplinarnos? ¿A negarnos a nosotros mismos en las áreas de nuestra existencia donde la auto-negación sea vital para nuestro bien corporal, psicológico y social, como además para salvar nuestra vida, nuestra alma ?
D. En realidad, los dividendos de “negarse a sí mismo” son tremendos . Entre ellos, mejor salud física, una vida terrenal más tranquila, simplificada, relajada, y por ende, más placentera. Un carácter más recio frente a las inevitables pruebas. La admiración de quienes se benefician de nuestra abnegación, humildad y amor sincero. Y sobretodo, vida eterna en tierra nueva, con cielos nuevos.
E. Amigo, amiga, si usted comprende en lo más profundo de su corazón lo que significa “negarse a sí mismo y tomar la cruz de Cristo”, y quiere “venir en pos” del Señor, le invitamos a confesar su nombre y bautizarse “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Haciéndolo, usted también será, tal cual Pablo, “nueva criatura” . ¡Una nueva persona! Su vida terrenal será adornada de una belleza pura y noble, y cobrará valor incalculable. Entonces, usted también podrá cantar: “Ya no vivo yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” . ¿Qué impide que sea usted sumergido en las aguas bautismales para ser salvo? Saulo de Tarso tuvo que hacerlo. ¿Por qué usted no? Ananías le dijo, por el Espíritu: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados , invocando su nombre” (Hechos 22:16). Otro tanto tiene que hacer usted para convertirse en “nueva criatura” y así poder andar “en vida nueva” (Romanos 6:4). Qué se anime usted a cumplir lo más pronto posible, pues esto es esencial para salvar su alma.
Saturday, March 12, 2011
La Oración Hace Que Dios Actué
Jesús dijo: “cuando ores”, no si tú oras, o sólo en el caso de que se presente una oportunidad de orar. Él lo dijo muy enfáticamente. “Cuando ores”, como si dijera: “Esto debe hacerse sin siquiera pensar en ello”. En los últimos años parece haber una epidemia de falta de oración que ha golpeado a la Iglesia que está adormecida. Dios les dijo a los hijos de Israel en Números 15:1-2: “Jehová habló a Moisés, diciendo: habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy” (énfasis agregado). No si, sino cuando.
Los hijos de Israel no podían ver las promesas de Dios. No podían verse a sí mismos en la Tierra Prometida con fluidez de leche y miel. Todo lo que podían ver eran los gigantes, los enemigos a cada lado, la nube durante el día, el fuego durante la noche, todo ese maná. Pero Dios les había dado enfáticamente un marco temporal: un “cuando”. En otras palabras: “Yo sé cómo luce y lo que parecería, pero he hablado y no puedo retractarme de mi palabra”. Dios está obligado por su palabra, que es el motivo por el cual debemos recordarle a Dios aquello que Él dijo.
Si Dios dijo “cuando” en ese momento, Él sigue diciendo “cuando” actualmente. Todo lo que Dios ha dicho, sucederá. Pablo dijo: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Usted paga su diezmo porque está totalmente persuadido de que “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Plenamente persuadido, totalmente convencido de que lo que Dios ha dicho en su Palabra, Él lo cumplirá. Plenamente persuadido de que usted poseerá la tierra que Dios dijo que sería suya.
Dios les dijo a los hijos de Israel que fueran y tomaran posesión de la tierra. Pero cuando llegaron allí para poseerla, había gigantes que ocupaban el lugar.
Ahora, ¿puedo decirle algo? Siempre habrá gigantes que se opongan a usted y lo intimiden. Pero Dios le ha dado propósito, destino y abundante gracia como para completar lo que Él inició en su vida. A través de la oración fuerte y la fe enérgica usted puede permanecer firme en su confesión y creer que usted es quien Dios dice que es.
Mi querido amigo, el Dr. Myles Munroe dice en su libro (Entender el propósito y el poder de la oración): “Orar es el hombre otorgándole a Dios el derecho legal y el permiso de interferir en los asuntos terrestres”. La oración de entrega y eficaz le dice a Dios: “te doy permiso para que hagas lo que tú quieras en mi vida, cuando tú quieras hacerlo, como lo quieras hacer y donde quieras hacerlo”. Hay algo seguro: la oración no es una opción para el creyente. Jesús dijo: “Cuando ores”, y en otro pasaje dijo: “Cuando ayunes”, significa que tales cosas son esperables. Jesús dijo: mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse” (Lucas 18:1, NVI). En otro pasaje, Él dice que hay que “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Esto sugeriría una conversación continua, una práctica que no es singular ni algo especial de hacer en determinados momentos o temporadas. Jesús nos ordenó llanamente que no dejemos de orar.
“La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16, NVI) la clave para la oración eficaz se halla en Marcos 9:23: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
Dios puede hacer cerrar la boca de los leones, librar de un horno feroz, abrir el Mar Rojo o instruir que el sol y la luna permanezcan quietos, simplemente porque eso es lo que debe hacerse para uno de sus hijos.
Dios no quiere que todos nosotros renunciemos a nuestros trabajos, abandonemos la vida cotidiana tal como la conocemos y nos unamos a un monasterio para pasar el resto de nuestra vida en oración constante.
Pero lo que Él sí quiere y espera de nosotros es que permanezcamos en comunicación con Él durante todo nuestro día, con un propósito, alabando, orando, haciendo peticiones y llenando nuestra mente con pensamientos sobre Él.
Decidir cosas como “Te amo”, “Tú eres mi Dios”, “Tú eres el gran Dios”, “Tú obras todo para mi bien”, “Tú estás conmigo, así que no temeré” o cualquier otra cosa que nos venga a la mente que queramos decirle. La Palabra promete: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
Los hijos de Israel no podían ver las promesas de Dios. No podían verse a sí mismos en la Tierra Prometida con fluidez de leche y miel. Todo lo que podían ver eran los gigantes, los enemigos a cada lado, la nube durante el día, el fuego durante la noche, todo ese maná. Pero Dios les había dado enfáticamente un marco temporal: un “cuando”. En otras palabras: “Yo sé cómo luce y lo que parecería, pero he hablado y no puedo retractarme de mi palabra”. Dios está obligado por su palabra, que es el motivo por el cual debemos recordarle a Dios aquello que Él dijo.
Si Dios dijo “cuando” en ese momento, Él sigue diciendo “cuando” actualmente. Todo lo que Dios ha dicho, sucederá. Pablo dijo: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Usted paga su diezmo porque está totalmente persuadido de que “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Plenamente persuadido, totalmente convencido de que lo que Dios ha dicho en su Palabra, Él lo cumplirá. Plenamente persuadido de que usted poseerá la tierra que Dios dijo que sería suya.
Dios les dijo a los hijos de Israel que fueran y tomaran posesión de la tierra. Pero cuando llegaron allí para poseerla, había gigantes que ocupaban el lugar.
Ahora, ¿puedo decirle algo? Siempre habrá gigantes que se opongan a usted y lo intimiden. Pero Dios le ha dado propósito, destino y abundante gracia como para completar lo que Él inició en su vida. A través de la oración fuerte y la fe enérgica usted puede permanecer firme en su confesión y creer que usted es quien Dios dice que es.
Mi querido amigo, el Dr. Myles Munroe dice en su libro (Entender el propósito y el poder de la oración): “Orar es el hombre otorgándole a Dios el derecho legal y el permiso de interferir en los asuntos terrestres”. La oración de entrega y eficaz le dice a Dios: “te doy permiso para que hagas lo que tú quieras en mi vida, cuando tú quieras hacerlo, como lo quieras hacer y donde quieras hacerlo”. Hay algo seguro: la oración no es una opción para el creyente. Jesús dijo: “Cuando ores”, y en otro pasaje dijo: “Cuando ayunes”, significa que tales cosas son esperables. Jesús dijo: mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse” (Lucas 18:1, NVI). En otro pasaje, Él dice que hay que “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Esto sugeriría una conversación continua, una práctica que no es singular ni algo especial de hacer en determinados momentos o temporadas. Jesús nos ordenó llanamente que no dejemos de orar.
“La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16, NVI) la clave para la oración eficaz se halla en Marcos 9:23: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
Dios puede hacer cerrar la boca de los leones, librar de un horno feroz, abrir el Mar Rojo o instruir que el sol y la luna permanezcan quietos, simplemente porque eso es lo que debe hacerse para uno de sus hijos.
Dios no quiere que todos nosotros renunciemos a nuestros trabajos, abandonemos la vida cotidiana tal como la conocemos y nos unamos a un monasterio para pasar el resto de nuestra vida en oración constante.
Pero lo que Él sí quiere y espera de nosotros es que permanezcamos en comunicación con Él durante todo nuestro día, con un propósito, alabando, orando, haciendo peticiones y llenando nuestra mente con pensamientos sobre Él.
Decidir cosas como “Te amo”, “Tú eres mi Dios”, “Tú eres el gran Dios”, “Tú obras todo para mi bien”, “Tú estás conmigo, así que no temeré” o cualquier otra cosa que nos venga a la mente que queramos decirle. La Palabra promete: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
Wednesday, March 9, 2011
La Carne Contra El Espíritu
“La Carne Contra El Espíritu” (Gálatas 5:16-18)
INTRODUCCIÓN
1. Al discutir nuestra libertad en Cristo, Pablo advirtió sobre la carne...
a. No usar nuestra libertad como una oportunidad para la carne – Gál 5:13
b. Tener cuidado de ser consumidos los unos a los otros – Gál 5:15
2. ¿Cómo puede alguien evitar las influencias destructivas de la carne? Pablo es claro...
a. Debemos andar en el Espíritu – Gál 5:16-17
b. Debemos ser guiados por el Espíritu – Gál 5:18
[¿Por qué es tan importante para el cristiano saber esto? ¿Y cómo alguien anda en el Espíritu? ¿Cómo es alguien guiado por el Espíritu? De nuestro texto (Gál 5:16-18) observamos en relación a la carne y al Espíritu que...]
I. LOS DOS SON CONTRARIOS EL UNO AL OTRO
A. DOS OPONENTES, PELEANDO POR NUESTRA ALMA...
1. Están en oposición el uno contra el otro – Gál 5:17a
2. ¿Se está refiriendo el “Espíritu” al Espíritu Santo, o al espíritu humano?
a. Hay ciertamente una guerra entre la carne y el espíritu humano – 1 Ped 2:11; Rom 7:23
b. Sin embargo aquí en Gálatas tiene referencia al Espíritu Santo
3. El contexto de la epístola sugiere que es el Espíritu Santo
a. Note las referencias anteriores de Pablo al Espíritu – Gál 3:2-3; 4:6
b. Por medio del Espíritu esperamos con impaciencia por la esperanza de la justicia – Gál 5:5
c. El argumento posterior de Pablo “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” no haría sentido si está significando el espíritu humano – Gál 6:8
-- Mientras que la carne nos estira en una dirección, ¡el Espíritu nos haría ir en otra!
B. LOS CRISTIANOS DEBEMOS SERVIRNOS LOS UNOS A LOS OTROS...
1. Si seguimos los deseos de la carne, no podemos hacer la voluntad del Espíritu – Gál 5:17b
2. El seguir la carne esclavizará, pondrá a alguien en un dilema – ver Rom 6:12-13,16; 7:14-23
3. Pero con la ayuda del Espíritu, ¡la carne puede ser derrotada! – ver Rom 8:12-14
-- Debemos andar en el Espíritu, de otra forma sucumbiremos a los deseos de la carne
C. ¿COMO ALGUIEN “ANDA EN EL ESPÍRITU”...?
1. Al poner nuestras mentes en las cosas del Espíritu – ver Rom 8:1-6
2. Las cosas del Espíritu deberían ser lo que el Espíritu ha revelado
3. En este caso, la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu – ver Ef 6:17
4. Así como Jesús usó la Palabra para resistir la tentación – ver Mt 4:4,7,10
-- ¡Andar en el Espíritu al grado de seguir la Palabra que Él reveló!
Así es que, ¿a quién serviremos? ¿A los deseos de la carne, o al Espíritu de Dios? Solo uno ofrece vida y paz; el otro ofrece muerte, y nos impide servir a Dios (Rom 8:6-8). Pablo agrega entonces otro punto...
II. SOLO UNO OFRECE LIBERTAD DE LA LEY
A. ¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR “BAJO LA LEY”...?
1. En el contexto, “la ley” tiene referencia primaria a la “Ley de Moisés” – ver Gál 4:21
2. El propósito de la ley eran dos cosas primordiales:
a. Revelar el pecado – ver Gál 3:19a; Rom 3:20
b. Condenar al pecador como culpable – ver Rom 3:19
-- Estar “bajo la ley”, entonces, ¡es estar bajo un estado de condenación!
B. LOS QUE SON GUIADOS POR EL ESPÍRITU NO ESTÁN BAJO LA LEY...
1. En este caso, no están bajo la condenación de la Ley
2. Porque la obediencia al evangelio revelado por el Espíritu resulta en libertad
a. Libertad de la condenación – Rom 8:1
b. Libertad de la ley de pecado de muerte – Rom 8:2; 6:17-18
c. Libertad de la obligación de guardar la Ley – ver Rom 7:1-6
-- Guiado por el Espíritu, alguien está libre tanto de la condenación como de la obligación de la Ley
C. CÓMO ES QUE ALGUIEN ES “GUIADO POR EL ESPÍRITU”...
1. “El Espíritu guía tanto externa como internamente. Externamente, el Espíritu suministra la verdad del evangelio como es expuesto en el Nuevo
Testamento, y las reglas y preceptos allí encontrados son para la instrucción y guía de los hijos de Dios. Internamente, el Espíritu ayuda ministrando la fortaleza y el consuelo a los discípulos en su esfuerzo de asemejarse a la verdad revelada y a la voluntad de Dios.” – J.W. McGarvey y Philip Y. Pendleton, Tesalonicenses, Corintios, Gálatas y Romanos, página 361 (comentarios sobre Rom 8:14)
2. El Espíritu nos guía externamente por medio de la Palabra
a. La Palabra es el instrumento usado por el Espíritu para instruir y convencer
1) El Espíritu fue enviado para convencer al mundo – Jn 16:7-11
2) El Espíritu guió a los apóstoles a toda la verdad – Jn 16:12-13
3) Entonces la Palabra es la “espada” (el instrumento) usado por el Espíritu – ver Ef 6:17
b. resistir a la Palabra es resistir al Espíritu
1) Como cuando Israel resistió la palabra inspirada dada por medio de los profetas – Hech 7:51-53
2) Como cuando resistimos la palabra inspirada dada por medio de los apóstoles – 1 Cor 14:36-37
c. Cuando alguien fija su mente en las cosas del Espíritu (en este caso, en Su Palabra revelada)...
1) Vivirán de acuerdo al Espíritu – Rom 8:5
2) Experimentarán la vida y la paz – Rom 8:6
d. Cuando alguien anda en el Espíritu (al poner atención a Su Palabra)...
1) No darán satisfacción a los deseos de la carne – Gál 5:16
2) Serán guiados por el Espíritu – Gál 5:18
3) Producirán el fruto del Espíritu – Gál 5:22-25
-- ¿Desea usted ser guiado por el Espíritu? ¡Deje que Él lo guie por medio de Su Palabra!
3. El Espíritu nos guía internamente por medio de Su morada interna
a. Por el fortalecimiento del hombre interior...
1) Dios está obrando en el cristiano – Ef 3:20
2) De la misma manera que obro en nuestra salvación – Fil 2:12-13; 4:13
3) El instrumento por el que Dios fortalece al cristiano es Su Espíritu en el hombre interior – Ef 3:16; ver 1 Cor 6:19
4) Por Su Espíritu, somos capaces de poner a la muerte las obras de la carne – Rom 8:13
5) En esta forma el Espíritu asimismo nos guía – Rom 8:14; ver Rom 8:11
b. En conjunción con la Palabra...
1) Cuando hacemos el esfuerzo de poner atención a la Palabra, el Espíritu nos ayuda
a) Dando esa fortaleza que necesitamos
b) Así que lo que es producido podría correctamente ser llamado el ‘fruto’ del Espíritu
2) Para ilustrar, considere el desarrollo de un carácter semejante al de Cristo
a) Pedro nos recuerda de la necesidad de la diligencia de nuestra parte - 2 Ped 1:5-19
b) Pablo explica que estas cualidades producidas con el ‘fruto’ del Espíritu – Gál 5:22-23
-- ¿Usted desea ser guiado por el Espíritu? ¡Permita que Él lo fortalezca mientras Usted obedece Su Palabra!
-- Los cristianos son guiados por el Espíritu de Dios externamente mientras son enseñados por la Palabra, e internamente por Su fortalecimiento del hombre interior mientras se esfuerzan en obedecer la Palabra
CONCLUSIÓN
1. Pablo tiene más que decir sobre...
a. Las obras de la carne y su peligro para nuestras almas – Gál 5:19-21
b. El fruto del Espíritu y las bendiciones que Él provee – Gál 5:22-23
2. Lo que Pablo ha dicho hasta ahora es esto...
a. Hay un gran conflicto entre la carne y el Espíritu
b. Solo los que andan en el Espíritu y son guiados por el Espíritu experimentan tal libertad
En esta batalla de “La Carne Contra El Espíritu”, ¿de qué lado está usted? ¿Está siendo guiado por sus propios deseos carnales, o por el Espíritu de Dios? ¡Las consecuencias eternas penden en la balanza...!
INTRODUCCIÓN
1. Al discutir nuestra libertad en Cristo, Pablo advirtió sobre la carne...
a. No usar nuestra libertad como una oportunidad para la carne – Gál 5:13
b. Tener cuidado de ser consumidos los unos a los otros – Gál 5:15
2. ¿Cómo puede alguien evitar las influencias destructivas de la carne? Pablo es claro...
a. Debemos andar en el Espíritu – Gál 5:16-17
b. Debemos ser guiados por el Espíritu – Gál 5:18
[¿Por qué es tan importante para el cristiano saber esto? ¿Y cómo alguien anda en el Espíritu? ¿Cómo es alguien guiado por el Espíritu? De nuestro texto (Gál 5:16-18) observamos en relación a la carne y al Espíritu que...]
I. LOS DOS SON CONTRARIOS EL UNO AL OTRO
A. DOS OPONENTES, PELEANDO POR NUESTRA ALMA...
1. Están en oposición el uno contra el otro – Gál 5:17a
2. ¿Se está refiriendo el “Espíritu” al Espíritu Santo, o al espíritu humano?
a. Hay ciertamente una guerra entre la carne y el espíritu humano – 1 Ped 2:11; Rom 7:23
b. Sin embargo aquí en Gálatas tiene referencia al Espíritu Santo
3. El contexto de la epístola sugiere que es el Espíritu Santo
a. Note las referencias anteriores de Pablo al Espíritu – Gál 3:2-3; 4:6
b. Por medio del Espíritu esperamos con impaciencia por la esperanza de la justicia – Gál 5:5
c. El argumento posterior de Pablo “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” no haría sentido si está significando el espíritu humano – Gál 6:8
-- Mientras que la carne nos estira en una dirección, ¡el Espíritu nos haría ir en otra!
B. LOS CRISTIANOS DEBEMOS SERVIRNOS LOS UNOS A LOS OTROS...
1. Si seguimos los deseos de la carne, no podemos hacer la voluntad del Espíritu – Gál 5:17b
2. El seguir la carne esclavizará, pondrá a alguien en un dilema – ver Rom 6:12-13,16; 7:14-23
3. Pero con la ayuda del Espíritu, ¡la carne puede ser derrotada! – ver Rom 8:12-14
-- Debemos andar en el Espíritu, de otra forma sucumbiremos a los deseos de la carne
C. ¿COMO ALGUIEN “ANDA EN EL ESPÍRITU”...?
1. Al poner nuestras mentes en las cosas del Espíritu – ver Rom 8:1-6
2. Las cosas del Espíritu deberían ser lo que el Espíritu ha revelado
3. En este caso, la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu – ver Ef 6:17
4. Así como Jesús usó la Palabra para resistir la tentación – ver Mt 4:4,7,10
-- ¡Andar en el Espíritu al grado de seguir la Palabra que Él reveló!
Así es que, ¿a quién serviremos? ¿A los deseos de la carne, o al Espíritu de Dios? Solo uno ofrece vida y paz; el otro ofrece muerte, y nos impide servir a Dios (Rom 8:6-8). Pablo agrega entonces otro punto...
II. SOLO UNO OFRECE LIBERTAD DE LA LEY
A. ¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR “BAJO LA LEY”...?
1. En el contexto, “la ley” tiene referencia primaria a la “Ley de Moisés” – ver Gál 4:21
2. El propósito de la ley eran dos cosas primordiales:
a. Revelar el pecado – ver Gál 3:19a; Rom 3:20
b. Condenar al pecador como culpable – ver Rom 3:19
-- Estar “bajo la ley”, entonces, ¡es estar bajo un estado de condenación!
B. LOS QUE SON GUIADOS POR EL ESPÍRITU NO ESTÁN BAJO LA LEY...
1. En este caso, no están bajo la condenación de la Ley
2. Porque la obediencia al evangelio revelado por el Espíritu resulta en libertad
a. Libertad de la condenación – Rom 8:1
b. Libertad de la ley de pecado de muerte – Rom 8:2; 6:17-18
c. Libertad de la obligación de guardar la Ley – ver Rom 7:1-6
-- Guiado por el Espíritu, alguien está libre tanto de la condenación como de la obligación de la Ley
C. CÓMO ES QUE ALGUIEN ES “GUIADO POR EL ESPÍRITU”...
1. “El Espíritu guía tanto externa como internamente. Externamente, el Espíritu suministra la verdad del evangelio como es expuesto en el Nuevo
Testamento, y las reglas y preceptos allí encontrados son para la instrucción y guía de los hijos de Dios. Internamente, el Espíritu ayuda ministrando la fortaleza y el consuelo a los discípulos en su esfuerzo de asemejarse a la verdad revelada y a la voluntad de Dios.” – J.W. McGarvey y Philip Y. Pendleton, Tesalonicenses, Corintios, Gálatas y Romanos, página 361 (comentarios sobre Rom 8:14)
2. El Espíritu nos guía externamente por medio de la Palabra
a. La Palabra es el instrumento usado por el Espíritu para instruir y convencer
1) El Espíritu fue enviado para convencer al mundo – Jn 16:7-11
2) El Espíritu guió a los apóstoles a toda la verdad – Jn 16:12-13
3) Entonces la Palabra es la “espada” (el instrumento) usado por el Espíritu – ver Ef 6:17
b. resistir a la Palabra es resistir al Espíritu
1) Como cuando Israel resistió la palabra inspirada dada por medio de los profetas – Hech 7:51-53
2) Como cuando resistimos la palabra inspirada dada por medio de los apóstoles – 1 Cor 14:36-37
c. Cuando alguien fija su mente en las cosas del Espíritu (en este caso, en Su Palabra revelada)...
1) Vivirán de acuerdo al Espíritu – Rom 8:5
2) Experimentarán la vida y la paz – Rom 8:6
d. Cuando alguien anda en el Espíritu (al poner atención a Su Palabra)...
1) No darán satisfacción a los deseos de la carne – Gál 5:16
2) Serán guiados por el Espíritu – Gál 5:18
3) Producirán el fruto del Espíritu – Gál 5:22-25
-- ¿Desea usted ser guiado por el Espíritu? ¡Deje que Él lo guie por medio de Su Palabra!
3. El Espíritu nos guía internamente por medio de Su morada interna
a. Por el fortalecimiento del hombre interior...
1) Dios está obrando en el cristiano – Ef 3:20
2) De la misma manera que obro en nuestra salvación – Fil 2:12-13; 4:13
3) El instrumento por el que Dios fortalece al cristiano es Su Espíritu en el hombre interior – Ef 3:16; ver 1 Cor 6:19
4) Por Su Espíritu, somos capaces de poner a la muerte las obras de la carne – Rom 8:13
5) En esta forma el Espíritu asimismo nos guía – Rom 8:14; ver Rom 8:11
b. En conjunción con la Palabra...
1) Cuando hacemos el esfuerzo de poner atención a la Palabra, el Espíritu nos ayuda
a) Dando esa fortaleza que necesitamos
b) Así que lo que es producido podría correctamente ser llamado el ‘fruto’ del Espíritu
2) Para ilustrar, considere el desarrollo de un carácter semejante al de Cristo
a) Pedro nos recuerda de la necesidad de la diligencia de nuestra parte - 2 Ped 1:5-19
b) Pablo explica que estas cualidades producidas con el ‘fruto’ del Espíritu – Gál 5:22-23
-- ¿Usted desea ser guiado por el Espíritu? ¡Permita que Él lo fortalezca mientras Usted obedece Su Palabra!
-- Los cristianos son guiados por el Espíritu de Dios externamente mientras son enseñados por la Palabra, e internamente por Su fortalecimiento del hombre interior mientras se esfuerzan en obedecer la Palabra
CONCLUSIÓN
1. Pablo tiene más que decir sobre...
a. Las obras de la carne y su peligro para nuestras almas – Gál 5:19-21
b. El fruto del Espíritu y las bendiciones que Él provee – Gál 5:22-23
2. Lo que Pablo ha dicho hasta ahora es esto...
a. Hay un gran conflicto entre la carne y el Espíritu
b. Solo los que andan en el Espíritu y son guiados por el Espíritu experimentan tal libertad
En esta batalla de “La Carne Contra El Espíritu”, ¿de qué lado está usted? ¿Está siendo guiado por sus propios deseos carnales, o por el Espíritu de Dios? ¡Las consecuencias eternas penden en la balanza...!
Saturday, March 5, 2011
La Voluntad de Dios
"Porque ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación"
(1 Tesalonicenses.4:3).
¿De donde proceden los mandamientos, la instrucción, los ruegos, las exhortaciones dadas por los apóstoles? ¿Quién invistió a los apóstoles con autoridad para dar mandamientos al pueblo de Dios sino Dios mismo y conforme a Su Voluntad? Agradar a Dios es -en una palabra- hacer su voluntad. De ahí que, manejar las Escrituras adecuadamente no es otra cosa que proclamar la voluntad de Dios a su pueblo, suficiente razón para el éxito de un ministro fiel a la Palabra de Dios. (ver 2 Timoteo 4:1-2,5). Pablo, sin lugar a dudas, pasará a los particulares, señalará el pecado con detalles.
Quienes predicamos la Palabra a veces nos hacemos la vana ilusión de que hablando en términos generales e impersonales podremos conseguir que la Palabra de Dios se aplique a aquellos individuos que la necesitan de manera muy especial. Nos damos cuenta que algún hermano se halla en cierta condición que necesita se le amoneste en ese sentido, pero en lugar de enfrentarlo personal, amorosa y responsablemente, procuramos traer la enseñanza en un mensaje dirigido en términos generales a todos. Así, en ocasiones, la condición particular de un miembro determina la temática de la predicación.
Es bueno dar instrucciones, enseñar y repetir la enseñanza con paciencia -(no estamos negando su importancia -y oramos al Señor por la eficacia de la predicación- sino afirmándola), pero declinar la exhortación personal y particular por la general será un intento -un tanto- débil, por no decir vano, de alcanzar el propósito deseado: a saber, que el hermano(a) que deseamos corregir tome la enseñanza y se la aplique a sí mismo.
Por lo regular -a causa de nuestro malvado corazón-, esquivamos las flechas de reprensión de la Palabra de Dios predicada, asumiendo que son dirigidas a otros. "Eso es para fulano(a)". La enseñanza apostólica nos revela que es necesario ir a los particulares. Es necesario el reclamo de la santidad de vida, es necesario señalar y reprender el pecado de manera directa pero mansa, insistir en la necesidad de lidiar continuamente contra el pecado, a fin de agradar a Dios. Y señalar la amenaza de Dios a los que desechan esto.
El apóstol comienza esta sección de su carta con ruegos y exhortaciones de carácter general, les dice en los versículos 1 y 2 del capítulo 4 de esta carta: "Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio (por la autoridad) del Señor Jesús". Aunque se expresa en términos de ruegos, estos ruegos jamás deben tomarse como palabras lisonjeras ni tímidas, ni son muestra de debilidad en el apóstol sino que son la manera en que los iguales deben tratarse en el Señor Jesús. Jamás la Palabra de Dios se enseña por imposición; sencillamente, nada conseguimos por la fuerza, ni con métodos de facturación humana. Y si se consiguiera algo por esa vía, probablemente no sería una respuesta espiritualmente genuina y válida.
Ahora bien, no es suficiente instruir teóricamente, debemos ir de lo teórico a la práctico, pero siempre mediante el uso de la Palabra del Señor. Ésta debe ser aplicada si ha de tener el efecto santificador para lo cual es enviada. Así que, Pablo hace aquí un llamado a la conducta consecuente en virtud de las instrucciones que les ha dado como ministro de Jesucristo, señalando que se trata de la voluntad de Dios; es, por tanto, un reclamo a la obediencia en santidad. Se trata pues de exhortaciones referentes a la conveniente manera de vivir en Cristo.
El conocimiento intelectual no basta, puede haber conocimiento intelectual, las doctrinas cristianas se aprenden como ciencia aunque no se crean. Uno puede haber sido hasta compañero de milicia de un ministro fiel como el apóstol Pablo, y aún así, necesitar la labor fecunda de los ministros del Señor que trabajan instruyendo, amonestando y exhortando, a fin de que nos conduzcamos como es digno de Dios, sabiendo que se trata de la voluntad de Dios para nosotros. El puesto se lo ha dado el Señor. Estas dos cosas: el buen testimonio y la instrucción apostólica comunicada por los ministros del Señor a Su iglesia, son parte integral de la disciplina de la iglesia. No sólo instrucciones verbales, sino también, buenos ejemplos de abnegación, de obediencia, de santidad y pureza.
El ministro de Jesucristo predica la Palabra, da el consejo de Dios humildemente, rogando a sus consiervos mansamente que dicha Palabra no sea desechada, que sea valorada como Palabra de Dios y no de hombres, porque no ignora las terribles consecuencias de rechazar la palabra, del vivir en desacuerdo con las instrucciones que ya les han sido comunicadas. En 1 Tesalonicenses 4:8 les dice:"...el que desecha esto, no desecha a hombre sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo". Por la autoridad del Señor Jesús, Pablo como mensajero, les ha comunicado la voluntad de Dios.
No es suficiente haber recibido la Palabra con gozo al principio, la actitud humilde y receptiva ante la Palabra predicada debe ceñirnos siempre. Cada vez que se nos de un consejo, o nos expongamos a la predicación, es saludable para nosotros mantener una actitud receptiva y mansa, como dice Santiago: "...recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas" (Santiago 1:21). Luchemos contra la tendencia carnal de poner nuestros ojos en el predicador, no sea que nos desenfoquemos del verdadero dador de la Palabra.
La Palabra del Señor comunicada fielmente jamás será desechada sin que quien la rechace se acarree graves consecuencias, pues, como dice el apóstol en el (:6) "...el Señor es vengador de todo esto", porque se está procediendo en contra de la voluntad expresada de Dios. Las instrucciones comunicadas por los siervos de Cristo a la iglesia en general y a cada miembro en particular no son cosa de juego, no son palabras para ser descuidadas como de poco valor, ni siquiera porque se tenga abundantemente. La predicación tiene el propósito divino de salvar a los creyentes. Allí en donde se deseche la labor de los predicadores fieles de la Palabra, de seguro no habrá una iglesia verdadera, no importa qué tantas otras actividades se realicen.
Los pastores son siervos de Cristo, ocupados en cumplir la voluntad del Señor en la iglesia. Cristo mismo los ha colocado en su lugar o posición de servicio, y una característica muy común a ellos es que ellos mismos no se consideran dignos de tal distinción. Pablo: Dice: "Doy gracias al que me revistió de poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio" (1 Timoteo1:12). El ruego o exhortación general que el apóstol hace es un reclamo a la obediencia a la voluntad de Dios. Que se dé una respuesta obediente a las instrucciones apostólicas que les han sido dadas en nombre del Señor Jesús. El propósito de la instrucción apostólica es que sepamos como nos conviene andar (vivir) para agradar a Dios, lo cual se logra sometiéndonos a la voluntad de Dios.
Sólo los perfectos de camino pueden agradar a Dios. La rectitud agrada al Señor. Su comunión es con los humildes, a los cuales exalta, mientras humilla y rechaza a los soberbios. Aún siendo salvos, nos acecha el peligro de desviar nuestro sometimiento a Dios sometiéndonos a los hombres. El apóstol escribió a estos hermanos de su firme determinación de agradar a Dios al cumplir su ministerio entre ellos, les dijo: "Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones" (1 Tesalonicenses 2:3,4). Esta es, sin lugar a dudas, una característica del verdadero ministro de Jesucristo, como refiere el apóstol Pablo en Gálatas 1:10: "Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo".
No pueden agradar a Dios los que viven según la carne. Romanos 8:8 "Porque la mentalidad de la carne es enemistad contra Dios; porque no se somete a la ley de Dios, ya que ni siquiera puede". El hombre carnal no agrada a Dios, es un enemigo de Dios, porque no quiere ni puede someterse a Dios. Y ahí está nuevamente la relación que existe entre agradar a Dios y someterse a El en obediencia. Se hace absolutamente necesario vivir por la fe si hemos de agradar a Dios. Hebreos 11:6 nos dice: "Y sin fe es imposible agradar a Dios". En las Escrituras se señalan ejemplos de hombres que vivieron agradando a Dios y el resultado de tal actitud, como Enoc "tuvo testimonio de haber agradado a Dios...lo traspuso Dios". La manera de vida que agrada a Dios es "por fe" "Mas el justo vivirá por fe", y no hay otra opción "Y si retrocediere no agradará a mi alma" (Hebreos 10:38).
Los beneficios de agradar a Dios son señalados: Dios es galardonador de los que le buscan. Aunque nuestra entrega y servicio al Señor en gratitud a El deberían ser incondicionales, la palabra de Dios está impregnada de promesas de premios y recompensas o buenos resultados, etc., que son beneficios que se hallan ligados al sometimiento de nuestra voluntad a la suya para estimularnos. Uno de esos beneficios: Paz con los hombres. "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él" (Proverbios 16:7). Otro: La compañía divina: "Y el que me envió, está conmigo; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:29). [Al continuar su exhortación, el apóstol Pablo les dice...
(:3)"...porque ésta es la voluntad de Dios", y la define, explica y resume como: "vuestra santificación". El sólo hecho de que el apóstol les refiera que sus instrucciones a ellos, sus ruegos y exhortaciones mediante la autoridad del Señor Jesús, no son otra cosa que la voluntad de Dios, debería ser suficiente motivación para que aquellos a quienes dirige su carta, quienes poseen el temor de Dios en sus corazones, se apresten a ponerla por obra. El hombre sin Cristo vive en un estado de completa rebelión y enemistad contra Dios. Pero a quienes estamos "en Cristo", Dios nos ha revelado su voluntad, cuyo objeto es nuestra santificación.
Pudiera ser que al estudiar este pasaje la tendencia natural sea la de pasar de inmediato al tema de la santificación. Pero ahora nos vamos a concentrar en la consideración de la voluntad de Dios, razón fundamental y causativa de nuestra santificación, necesitamos ampliar cuanto sea posible nuestro conocimiento de este tema, para que nuestra respuesta sea más firme y decidida. Se emplean también otros términos o expresiones para referirse a la voluntad de Dios en la Biblia, tales como: "el consejo de Dios"; "su buena disposición"; "su buena voluntad"; "su favor"; "su consejo" en el sentido de que ha sido su plan deliberado; "el deseo de Dios"; "el plan y propósito eterno de Dios"; "su voluntad de acuerdo a su inclinación"; "su delicia", etc.
Sin embargo, tenemos que establecer fijamente en nuestra mente y corazón que la voluntad de Dios es absoluta, esto es, no es condicionada por nada fuera de Dios mismo, no es distinta de su naturaleza divina; sin embargo, no es absolutamente arbitraria, sino que está en perfecta armonía con su santidad, justicia, bondad y verdad. Dios es todopoderoso, pero hay cosas que Dios no puede hacer, por ej.: -Dios no puede mentir, (Números 23:19); -Dios no tienta a nadie (Santiago 1:13); -Tampoco puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13). Él no puede hacer estas cosas porque son contrarias a su carácter esencial.
El fin más alto de la voluntad de Dios es El mismo. Todo cuanto existe que no es Dios- fue creado por su voluntad que es la base de toda existencia. El no tiene la obligación de querer que algo sea. El gobierna sobre todo de acuerdo a su libre consejo y determinación. En el cielo se le adora así: "Señor, digno eres de recibir la gloria, el honor y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas" (Apocalipsis 4:11). Por su decreto determina todo cuanto ha de acontecer. "Todo lo que quiso ha hecho" (Salmo 115:3). Cristo fue "entregado por el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hechos 2:23).
A nosotros nos ha "predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad", "nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo". Tenemos suerte, hermanos, pues hemos "sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efesios 1:5,9,11). No sólo nos ha predestinado por su voluntad, sino que por su voluntad perceptiva nos declara cómo hemos de vivir para agradarle.
El que hace su voluntad entrará en el reino de los cielos (Mateo 7:21). Tenemos que tener una voluntad bien dispuesta de obedecer a Dios para poder conocer la doctrina de Cristo (Juan 7:17). Necesitamos transformarnos por medio de la renovación de nuestra mente para que podamos comprobar cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, y lo perfecto (Romanos 12:2). Él es el origen causal de todas las cosas, pero no es la causa del pecado. El pecado existe de acuerdo a su propósito, y El lo controla y lo castiga: Endureció el corazón de Faraón (Exodo 4:11) para luego destruirlo; endureció el corazón de los cananeos para que fuesen desarraigados (Josué 11:20). Los hijos de Elí no oyeron a su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir (1 Samuel 2:25).
Herodes y Poncio Pilato se aliaron con los gentiles y el pueblo de Israel contra Jesús -dice el apóstol Pedro, mientras oraba pidiendo al Señor confianza y valor en medio de las amenazas y la persecución- "para hacer cuanto tu mano y tu designio habían predestinado que sucediera" (Hechos 4:27,28). ¿Qué pasa con aquellos que no reciben el amor de la verdad para ser salvos? Dios les envía un espíritu engañoso para que crean a la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia (2 Tesalonicenses 2:10-12). Él no tiene la obligación de salvar a los pecadores, sino que Él quiere hacerlo, y elige de entre todos a quienes El quiere salvar (Leer Romanos 9:11,18). De quien quiere, tiene compasión; y al que quiere endurecer, endurece.
La voluntad de Dios es inescrutable, nadie puede -sino sólo El- comprender el ser mismo de Dios (Romanos 11:33-35). Estas son razones más que suficientes para someternos a Dios en reverente obediencia, sabiendo que El hace bien todas las cosas. Cuando el apóstol Pablo nos dice porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, debemos ver en esas palabras una relación de causa y efecto. Según su voluntad, El nos ha santificado, nos ha limpiado de nuestros pecados por medio de la fe en la obra redentora de Cristo. Efectiva e indefectiblemente, Dios cumplirá su propósito para con nosotros, y de hecho, nos ha elevado a un nivel, a una categoría, a una condición privilegiada en la cual sin anular nuestra voluntad nos lleva mediante Su palabra y Su Espíritu a vivir una vida santa, una vida agradable a El, a agradarnos de hacer su voluntad.
Cuando se anunció el nuevo pacto en tiempos de Jeremías, Dios dijo: "Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón" (Jeremías 31:33). Como es así -y esto se cumple en cada verdadero creyente en Cristo-, la sumisión a la voluntad de Dios será el resultado de la ley interior, como también lo expresó el salmista David en el Salmo 40:8 "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón". ¿Cómo explicar, entonces, la dificultad que tenemos de hacer lo que sabemos que debemos hacer para agradar a Dios? El apóstol Pablo nos da respuesta en Romanos 7:22,23 "Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que hace guerra contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros". Esa realidad, sin duda, nos hace sentir miserables, pero levantemos nuestros ojos a Jesús, y demos gracias a Dios por nuestro Salvador.
Dios quiere nuestra santificación, le pertenecemos y no quiere que participemos en las obras infructuosas de las tinieblas, nos dice: "Salid de en medio de ellos, pueblo mío", no quiere que nos ensuciemos más en el pecado, nos ha dado su Palabra para santificarnos (Juan 17:17). Es, por tanto, mediante la sumisión a su santa voluntad que podremos vivir una vida agradable a El, apartados del pecado, la mundanalidad, la inmundicia, etc. Desde luego, como en todo, necesitamos orar al Señor por nuestra santificación. La oración es esencial para que el Señor nos capacite para hacer su voluntad, como en el Salmo 143:10: "Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud" .
Nuestro Señor Jesucristo es el ejemplo perfecto de esto, pues su vida toda fue una vida de sumisión al Padre, y oraba constantemente con este mismo objeto. En Mateo 26:42 leemos: "De nuevo se apartó, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no es posible que pase de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad". Aún en la hora terrible de la experiencia humana, cuando nos asecha el peligro, nos amenaza la persecución, nos presionan los diversos problemas; vayamos, pues, ante el trono de la gracia, recordemos que su gracia y su misericordia están siempre dispuestas para el oportuno socorro.
Jamás olvidemos que en razón de que El nos ama y que según el puro afecto de su voluntad nos ha predestinado para ser adoptados hijos suyos por Jesucristo, y que esto ha generado en nosotros amor hacia El, ahora todas las cosas nos ayudan a bien, el fin de cuantas cosas nos acontecen es nuestro bien, ¿cómo explicarlo? No es asunto de explicaciones y razonamientos ni lógica humana. A los hombres naturales esto les parece locura y no lo pueden entender, pero a nosotros se nos ha dado la fe, y el Espíritu que escudriña y enseña aún lo profundo de Dios.
Hemos de vivir por la fe, hemos de hacer su voluntad, la cual de corazón deseamos hacer porque El nos ha conquistado con lazos de amor, y ha escrito su ley en nuestros corazones. ¿Qué importa la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la escasez, los peligros, los maltratos? ¿Qué importa la muerte ni la vida? ¿Qué importa cuán poderosos sean nuestros enemigos si nada podrá apartarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro?
El hacer la voluntad de Dios nos identifica claramente con Cristo, es la verdadera señal de nuestra relación con Cristo, nuestro Señor respondió a uno que le interrumpió en su discurso, para informarle que afuera estaban su madre y sus hermanos, de esta manera: "...todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana, y mi madre" (Mateo 12:50). Así pues, cuando nos ocupamos firmemente en cumplir los mandamientos de Dios la luz que hay en nosotros brillará con más intensidad, porque nos estamos identificando cada vez más con nuestro Señor. El fue obediente hasta la muerte, y a nosotros se nos ha dado igual ministerio: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:10).
Allí, en el lugar en donde se desenvuelve tu vida, vive plenamente consciente de esta enseñanza. Aunque estemos en este mundo y tengamos amos terrenales, desde que creímos somos, en verdad, siervos de Cristo, y él nos dice cómo nos conviene vivir. Por vía del apóstol, nuestro Señor nos reclama una vida entregada, sometida a la voluntad de Dios: Efesios 6:6 nos dice: "Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios, sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres". De seguro, hermanos, que no habrá en el mundo manera más satisfactoria de trabajar que viviendo conscientes de que nuestro trabajo -sea quien sea nuestro jefe terrenal- es un servicio que hacemos a Cristo.
Nuestra regla de vida debe ser siempre: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello" (Santiago 4:15). Nos hallamos en un mundo cambiante, en una feria de vanidades; por tanto, no nos dejemos deslumbrar, que nuestro corazón no se aferre a las cosas temporales, no importa lo llamativas que sean, lo mucho que apelen a nuestra propia concupiscencia, puesto que se nos ha dado eternidad. Ante la transitoriedad de la vida y lo vano y fútil del mundo, mostramos lo que realmente somos, que no somos del mundo, haciendo la voluntad de Dios, como nos dice el apóstol Juan: "Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:17).
(1 Tesalonicenses.4:3).
¿De donde proceden los mandamientos, la instrucción, los ruegos, las exhortaciones dadas por los apóstoles? ¿Quién invistió a los apóstoles con autoridad para dar mandamientos al pueblo de Dios sino Dios mismo y conforme a Su Voluntad? Agradar a Dios es -en una palabra- hacer su voluntad. De ahí que, manejar las Escrituras adecuadamente no es otra cosa que proclamar la voluntad de Dios a su pueblo, suficiente razón para el éxito de un ministro fiel a la Palabra de Dios. (ver 2 Timoteo 4:1-2,5). Pablo, sin lugar a dudas, pasará a los particulares, señalará el pecado con detalles.
Quienes predicamos la Palabra a veces nos hacemos la vana ilusión de que hablando en términos generales e impersonales podremos conseguir que la Palabra de Dios se aplique a aquellos individuos que la necesitan de manera muy especial. Nos damos cuenta que algún hermano se halla en cierta condición que necesita se le amoneste en ese sentido, pero en lugar de enfrentarlo personal, amorosa y responsablemente, procuramos traer la enseñanza en un mensaje dirigido en términos generales a todos. Así, en ocasiones, la condición particular de un miembro determina la temática de la predicación.
Es bueno dar instrucciones, enseñar y repetir la enseñanza con paciencia -(no estamos negando su importancia -y oramos al Señor por la eficacia de la predicación- sino afirmándola), pero declinar la exhortación personal y particular por la general será un intento -un tanto- débil, por no decir vano, de alcanzar el propósito deseado: a saber, que el hermano(a) que deseamos corregir tome la enseñanza y se la aplique a sí mismo.
Por lo regular -a causa de nuestro malvado corazón-, esquivamos las flechas de reprensión de la Palabra de Dios predicada, asumiendo que son dirigidas a otros. "Eso es para fulano(a)". La enseñanza apostólica nos revela que es necesario ir a los particulares. Es necesario el reclamo de la santidad de vida, es necesario señalar y reprender el pecado de manera directa pero mansa, insistir en la necesidad de lidiar continuamente contra el pecado, a fin de agradar a Dios. Y señalar la amenaza de Dios a los que desechan esto.
El apóstol comienza esta sección de su carta con ruegos y exhortaciones de carácter general, les dice en los versículos 1 y 2 del capítulo 4 de esta carta: "Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio (por la autoridad) del Señor Jesús". Aunque se expresa en términos de ruegos, estos ruegos jamás deben tomarse como palabras lisonjeras ni tímidas, ni son muestra de debilidad en el apóstol sino que son la manera en que los iguales deben tratarse en el Señor Jesús. Jamás la Palabra de Dios se enseña por imposición; sencillamente, nada conseguimos por la fuerza, ni con métodos de facturación humana. Y si se consiguiera algo por esa vía, probablemente no sería una respuesta espiritualmente genuina y válida.
Ahora bien, no es suficiente instruir teóricamente, debemos ir de lo teórico a la práctico, pero siempre mediante el uso de la Palabra del Señor. Ésta debe ser aplicada si ha de tener el efecto santificador para lo cual es enviada. Así que, Pablo hace aquí un llamado a la conducta consecuente en virtud de las instrucciones que les ha dado como ministro de Jesucristo, señalando que se trata de la voluntad de Dios; es, por tanto, un reclamo a la obediencia en santidad. Se trata pues de exhortaciones referentes a la conveniente manera de vivir en Cristo.
El conocimiento intelectual no basta, puede haber conocimiento intelectual, las doctrinas cristianas se aprenden como ciencia aunque no se crean. Uno puede haber sido hasta compañero de milicia de un ministro fiel como el apóstol Pablo, y aún así, necesitar la labor fecunda de los ministros del Señor que trabajan instruyendo, amonestando y exhortando, a fin de que nos conduzcamos como es digno de Dios, sabiendo que se trata de la voluntad de Dios para nosotros. El puesto se lo ha dado el Señor. Estas dos cosas: el buen testimonio y la instrucción apostólica comunicada por los ministros del Señor a Su iglesia, son parte integral de la disciplina de la iglesia. No sólo instrucciones verbales, sino también, buenos ejemplos de abnegación, de obediencia, de santidad y pureza.
El ministro de Jesucristo predica la Palabra, da el consejo de Dios humildemente, rogando a sus consiervos mansamente que dicha Palabra no sea desechada, que sea valorada como Palabra de Dios y no de hombres, porque no ignora las terribles consecuencias de rechazar la palabra, del vivir en desacuerdo con las instrucciones que ya les han sido comunicadas. En 1 Tesalonicenses 4:8 les dice:"...el que desecha esto, no desecha a hombre sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo". Por la autoridad del Señor Jesús, Pablo como mensajero, les ha comunicado la voluntad de Dios.
No es suficiente haber recibido la Palabra con gozo al principio, la actitud humilde y receptiva ante la Palabra predicada debe ceñirnos siempre. Cada vez que se nos de un consejo, o nos expongamos a la predicación, es saludable para nosotros mantener una actitud receptiva y mansa, como dice Santiago: "...recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas" (Santiago 1:21). Luchemos contra la tendencia carnal de poner nuestros ojos en el predicador, no sea que nos desenfoquemos del verdadero dador de la Palabra.
La Palabra del Señor comunicada fielmente jamás será desechada sin que quien la rechace se acarree graves consecuencias, pues, como dice el apóstol en el (:6) "...el Señor es vengador de todo esto", porque se está procediendo en contra de la voluntad expresada de Dios. Las instrucciones comunicadas por los siervos de Cristo a la iglesia en general y a cada miembro en particular no son cosa de juego, no son palabras para ser descuidadas como de poco valor, ni siquiera porque se tenga abundantemente. La predicación tiene el propósito divino de salvar a los creyentes. Allí en donde se deseche la labor de los predicadores fieles de la Palabra, de seguro no habrá una iglesia verdadera, no importa qué tantas otras actividades se realicen.
Los pastores son siervos de Cristo, ocupados en cumplir la voluntad del Señor en la iglesia. Cristo mismo los ha colocado en su lugar o posición de servicio, y una característica muy común a ellos es que ellos mismos no se consideran dignos de tal distinción. Pablo: Dice: "Doy gracias al que me revistió de poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio" (1 Timoteo1:12). El ruego o exhortación general que el apóstol hace es un reclamo a la obediencia a la voluntad de Dios. Que se dé una respuesta obediente a las instrucciones apostólicas que les han sido dadas en nombre del Señor Jesús. El propósito de la instrucción apostólica es que sepamos como nos conviene andar (vivir) para agradar a Dios, lo cual se logra sometiéndonos a la voluntad de Dios.
Sólo los perfectos de camino pueden agradar a Dios. La rectitud agrada al Señor. Su comunión es con los humildes, a los cuales exalta, mientras humilla y rechaza a los soberbios. Aún siendo salvos, nos acecha el peligro de desviar nuestro sometimiento a Dios sometiéndonos a los hombres. El apóstol escribió a estos hermanos de su firme determinación de agradar a Dios al cumplir su ministerio entre ellos, les dijo: "Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones" (1 Tesalonicenses 2:3,4). Esta es, sin lugar a dudas, una característica del verdadero ministro de Jesucristo, como refiere el apóstol Pablo en Gálatas 1:10: "Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo".
No pueden agradar a Dios los que viven según la carne. Romanos 8:8 "Porque la mentalidad de la carne es enemistad contra Dios; porque no se somete a la ley de Dios, ya que ni siquiera puede". El hombre carnal no agrada a Dios, es un enemigo de Dios, porque no quiere ni puede someterse a Dios. Y ahí está nuevamente la relación que existe entre agradar a Dios y someterse a El en obediencia. Se hace absolutamente necesario vivir por la fe si hemos de agradar a Dios. Hebreos 11:6 nos dice: "Y sin fe es imposible agradar a Dios". En las Escrituras se señalan ejemplos de hombres que vivieron agradando a Dios y el resultado de tal actitud, como Enoc "tuvo testimonio de haber agradado a Dios...lo traspuso Dios". La manera de vida que agrada a Dios es "por fe" "Mas el justo vivirá por fe", y no hay otra opción "Y si retrocediere no agradará a mi alma" (Hebreos 10:38).
Los beneficios de agradar a Dios son señalados: Dios es galardonador de los que le buscan. Aunque nuestra entrega y servicio al Señor en gratitud a El deberían ser incondicionales, la palabra de Dios está impregnada de promesas de premios y recompensas o buenos resultados, etc., que son beneficios que se hallan ligados al sometimiento de nuestra voluntad a la suya para estimularnos. Uno de esos beneficios: Paz con los hombres. "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él" (Proverbios 16:7). Otro: La compañía divina: "Y el que me envió, está conmigo; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:29). [Al continuar su exhortación, el apóstol Pablo les dice...
(:3)"...porque ésta es la voluntad de Dios", y la define, explica y resume como: "vuestra santificación". El sólo hecho de que el apóstol les refiera que sus instrucciones a ellos, sus ruegos y exhortaciones mediante la autoridad del Señor Jesús, no son otra cosa que la voluntad de Dios, debería ser suficiente motivación para que aquellos a quienes dirige su carta, quienes poseen el temor de Dios en sus corazones, se apresten a ponerla por obra. El hombre sin Cristo vive en un estado de completa rebelión y enemistad contra Dios. Pero a quienes estamos "en Cristo", Dios nos ha revelado su voluntad, cuyo objeto es nuestra santificación.
Pudiera ser que al estudiar este pasaje la tendencia natural sea la de pasar de inmediato al tema de la santificación. Pero ahora nos vamos a concentrar en la consideración de la voluntad de Dios, razón fundamental y causativa de nuestra santificación, necesitamos ampliar cuanto sea posible nuestro conocimiento de este tema, para que nuestra respuesta sea más firme y decidida. Se emplean también otros términos o expresiones para referirse a la voluntad de Dios en la Biblia, tales como: "el consejo de Dios"; "su buena disposición"; "su buena voluntad"; "su favor"; "su consejo" en el sentido de que ha sido su plan deliberado; "el deseo de Dios"; "el plan y propósito eterno de Dios"; "su voluntad de acuerdo a su inclinación"; "su delicia", etc.
Sin embargo, tenemos que establecer fijamente en nuestra mente y corazón que la voluntad de Dios es absoluta, esto es, no es condicionada por nada fuera de Dios mismo, no es distinta de su naturaleza divina; sin embargo, no es absolutamente arbitraria, sino que está en perfecta armonía con su santidad, justicia, bondad y verdad. Dios es todopoderoso, pero hay cosas que Dios no puede hacer, por ej.: -Dios no puede mentir, (Números 23:19); -Dios no tienta a nadie (Santiago 1:13); -Tampoco puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13). Él no puede hacer estas cosas porque son contrarias a su carácter esencial.
El fin más alto de la voluntad de Dios es El mismo. Todo cuanto existe que no es Dios- fue creado por su voluntad que es la base de toda existencia. El no tiene la obligación de querer que algo sea. El gobierna sobre todo de acuerdo a su libre consejo y determinación. En el cielo se le adora así: "Señor, digno eres de recibir la gloria, el honor y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas" (Apocalipsis 4:11). Por su decreto determina todo cuanto ha de acontecer. "Todo lo que quiso ha hecho" (Salmo 115:3). Cristo fue "entregado por el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hechos 2:23).
A nosotros nos ha "predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad", "nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo". Tenemos suerte, hermanos, pues hemos "sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efesios 1:5,9,11). No sólo nos ha predestinado por su voluntad, sino que por su voluntad perceptiva nos declara cómo hemos de vivir para agradarle.
El que hace su voluntad entrará en el reino de los cielos (Mateo 7:21). Tenemos que tener una voluntad bien dispuesta de obedecer a Dios para poder conocer la doctrina de Cristo (Juan 7:17). Necesitamos transformarnos por medio de la renovación de nuestra mente para que podamos comprobar cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, y lo perfecto (Romanos 12:2). Él es el origen causal de todas las cosas, pero no es la causa del pecado. El pecado existe de acuerdo a su propósito, y El lo controla y lo castiga: Endureció el corazón de Faraón (Exodo 4:11) para luego destruirlo; endureció el corazón de los cananeos para que fuesen desarraigados (Josué 11:20). Los hijos de Elí no oyeron a su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir (1 Samuel 2:25).
Herodes y Poncio Pilato se aliaron con los gentiles y el pueblo de Israel contra Jesús -dice el apóstol Pedro, mientras oraba pidiendo al Señor confianza y valor en medio de las amenazas y la persecución- "para hacer cuanto tu mano y tu designio habían predestinado que sucediera" (Hechos 4:27,28). ¿Qué pasa con aquellos que no reciben el amor de la verdad para ser salvos? Dios les envía un espíritu engañoso para que crean a la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia (2 Tesalonicenses 2:10-12). Él no tiene la obligación de salvar a los pecadores, sino que Él quiere hacerlo, y elige de entre todos a quienes El quiere salvar (Leer Romanos 9:11,18). De quien quiere, tiene compasión; y al que quiere endurecer, endurece.
La voluntad de Dios es inescrutable, nadie puede -sino sólo El- comprender el ser mismo de Dios (Romanos 11:33-35). Estas son razones más que suficientes para someternos a Dios en reverente obediencia, sabiendo que El hace bien todas las cosas. Cuando el apóstol Pablo nos dice porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, debemos ver en esas palabras una relación de causa y efecto. Según su voluntad, El nos ha santificado, nos ha limpiado de nuestros pecados por medio de la fe en la obra redentora de Cristo. Efectiva e indefectiblemente, Dios cumplirá su propósito para con nosotros, y de hecho, nos ha elevado a un nivel, a una categoría, a una condición privilegiada en la cual sin anular nuestra voluntad nos lleva mediante Su palabra y Su Espíritu a vivir una vida santa, una vida agradable a El, a agradarnos de hacer su voluntad.
Cuando se anunció el nuevo pacto en tiempos de Jeremías, Dios dijo: "Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón" (Jeremías 31:33). Como es así -y esto se cumple en cada verdadero creyente en Cristo-, la sumisión a la voluntad de Dios será el resultado de la ley interior, como también lo expresó el salmista David en el Salmo 40:8 "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón". ¿Cómo explicar, entonces, la dificultad que tenemos de hacer lo que sabemos que debemos hacer para agradar a Dios? El apóstol Pablo nos da respuesta en Romanos 7:22,23 "Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que hace guerra contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros". Esa realidad, sin duda, nos hace sentir miserables, pero levantemos nuestros ojos a Jesús, y demos gracias a Dios por nuestro Salvador.
Dios quiere nuestra santificación, le pertenecemos y no quiere que participemos en las obras infructuosas de las tinieblas, nos dice: "Salid de en medio de ellos, pueblo mío", no quiere que nos ensuciemos más en el pecado, nos ha dado su Palabra para santificarnos (Juan 17:17). Es, por tanto, mediante la sumisión a su santa voluntad que podremos vivir una vida agradable a El, apartados del pecado, la mundanalidad, la inmundicia, etc. Desde luego, como en todo, necesitamos orar al Señor por nuestra santificación. La oración es esencial para que el Señor nos capacite para hacer su voluntad, como en el Salmo 143:10: "Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud" .
Nuestro Señor Jesucristo es el ejemplo perfecto de esto, pues su vida toda fue una vida de sumisión al Padre, y oraba constantemente con este mismo objeto. En Mateo 26:42 leemos: "De nuevo se apartó, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no es posible que pase de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad". Aún en la hora terrible de la experiencia humana, cuando nos asecha el peligro, nos amenaza la persecución, nos presionan los diversos problemas; vayamos, pues, ante el trono de la gracia, recordemos que su gracia y su misericordia están siempre dispuestas para el oportuno socorro.
Jamás olvidemos que en razón de que El nos ama y que según el puro afecto de su voluntad nos ha predestinado para ser adoptados hijos suyos por Jesucristo, y que esto ha generado en nosotros amor hacia El, ahora todas las cosas nos ayudan a bien, el fin de cuantas cosas nos acontecen es nuestro bien, ¿cómo explicarlo? No es asunto de explicaciones y razonamientos ni lógica humana. A los hombres naturales esto les parece locura y no lo pueden entender, pero a nosotros se nos ha dado la fe, y el Espíritu que escudriña y enseña aún lo profundo de Dios.
Hemos de vivir por la fe, hemos de hacer su voluntad, la cual de corazón deseamos hacer porque El nos ha conquistado con lazos de amor, y ha escrito su ley en nuestros corazones. ¿Qué importa la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la escasez, los peligros, los maltratos? ¿Qué importa la muerte ni la vida? ¿Qué importa cuán poderosos sean nuestros enemigos si nada podrá apartarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro?
El hacer la voluntad de Dios nos identifica claramente con Cristo, es la verdadera señal de nuestra relación con Cristo, nuestro Señor respondió a uno que le interrumpió en su discurso, para informarle que afuera estaban su madre y sus hermanos, de esta manera: "...todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana, y mi madre" (Mateo 12:50). Así pues, cuando nos ocupamos firmemente en cumplir los mandamientos de Dios la luz que hay en nosotros brillará con más intensidad, porque nos estamos identificando cada vez más con nuestro Señor. El fue obediente hasta la muerte, y a nosotros se nos ha dado igual ministerio: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:10).
Allí, en el lugar en donde se desenvuelve tu vida, vive plenamente consciente de esta enseñanza. Aunque estemos en este mundo y tengamos amos terrenales, desde que creímos somos, en verdad, siervos de Cristo, y él nos dice cómo nos conviene vivir. Por vía del apóstol, nuestro Señor nos reclama una vida entregada, sometida a la voluntad de Dios: Efesios 6:6 nos dice: "Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios, sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres". De seguro, hermanos, que no habrá en el mundo manera más satisfactoria de trabajar que viviendo conscientes de que nuestro trabajo -sea quien sea nuestro jefe terrenal- es un servicio que hacemos a Cristo.
Nuestra regla de vida debe ser siempre: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello" (Santiago 4:15). Nos hallamos en un mundo cambiante, en una feria de vanidades; por tanto, no nos dejemos deslumbrar, que nuestro corazón no se aferre a las cosas temporales, no importa lo llamativas que sean, lo mucho que apelen a nuestra propia concupiscencia, puesto que se nos ha dado eternidad. Ante la transitoriedad de la vida y lo vano y fútil del mundo, mostramos lo que realmente somos, que no somos del mundo, haciendo la voluntad de Dios, como nos dice el apóstol Juan: "Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:17).
Wednesday, February 16, 2011
Sunday, February 6, 2011
Thursday, January 27, 2011
Estas estresado, deprimido o preocupado?
Muchas veces en el caminar de nuestras vidas nos sentimos así y sentimos un gran vacío en nuestros corazones y preocupaciones que nos invaden sin preguntar si pueden o no entrar en nosotros. Pero nuestra incapacidad y límites humanos nos ponen vulnerables al estrés y las preocupaciones. Vamos de aquí para allá preocupados y deprimidos sin saber por que nos pasan esas cosas, sin saber por que los problemas llegan a nuestras vidas. Y pensamos muchas cosas como humanos que somos, nos llegan todos tipos de pensamientos entre ellos, el apoyarnos o depender de algo para combatir esa depresión, como las drogas, el alcohol, el sexo, los medicamentos del psiquiatra y hasta pensamos en quitarnos la vida. Todos estos pensamientos vienen a nuestras mentes haciéndonos muy vulnerables a todo lo mencionado. Pero nos olvidamos de que hay un Dios que nos conoce y nos creo. Las personas tienen a Dios como la última opción en sus problemas, y lo más beneficioso que le puede ocurrir a alguien es clamar a Dios por su ayuda en el nombre de Jesús. Quiero decirte que Dios posee tres cualidades que nosotros ignoramos muchas veces y es que El es Omnisciente, ósea que todo lo sabe, Omnipresente, que está en todo los lados y Omnipotente, que es todo poderoso ósea que nada es imposible o difícil para Él. Pero como nosotros lo tenemos olvidado de nuestras vidas El no puede perfeccionar su sanidad en nosotros y liberarnos de toda depresión. Jesús dice en la biblia: “Venid a mi todos lo que están cargados y cansados que yo os hare descansar” (Mateo 11:28). Jesús sabe que nosotros somos muy débiles y endebles de escapar de las preocupaciones y el estrés, por tal razón debemos echar sobre El nuestras cargas y preocupaciones y dejar que El sea el primer y guía en nuestras vidas, porque todo lo que El quiere es hacernos bien y ayudarnos.
Dios te bendiga lector.
Wednesday, January 26, 2011
Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida
Jesucristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1 Cor. 1:23-24). Él no es uno de un número infinito de caminos a Dios; Él es el camino, la verdad y la vida. En Juan 14:6 Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí. ” Probablemente esta es la declaración más exclusiva hecha por alguien en la vida. Es la mayor ofensa a la era actual. Pero la verdad permanece. "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. ” (Hechos 4:12). El mundo fuera de Cristo odia esa declaración. La verdad es que Jesús es el Señor (cf. Fil. 2:8-11). "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ” (1 Tim. 2:5).
Jesús no es sólo el camino; Él es el único camino al Padre. El hombre totalmente esta arruinado en el pecado, y su única esperanza de tener una intima relación con Dios es por medio de la expiación en la sangre de Jesucristo. La solución de nuestro problema es una relación personal con Cristo. Jesús dijo, " basta que me conozcan.”
Nuestro problema es que estamos perdidos espiritualmente. Nos parecemos a una oveja muda tonta que ha vagado lejos en el desierto espiritual y ha perdido su camino. Sin Jesucristo somos vagabundos.
"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Heb. 10:19-22).
Debido a Su muerte en la cruz, Dios puede ahora quitar el pecado del creyente "tan lejos como el este esta del oeste ” (Sal. 103:12). Él los ha echado en Su espalda y no más los volverá a ver" (Isa. 38:17). Él los ha echado “ de nuestro alcance a las profundidades del mar ” (Miq 7:19). Nuestros pecados son perdonados ( Col 2:13), olvidados (Heb. 10:17), y quitados para siempre (Sal. 103:12).
Jesucristo es la revelación, final y completa de Dios. Jesús es la verdad. " Yo soy la verdad. ” "Yo y yo solo, y nadie más soy la verdad. ” Jesús es la encarnación real de la verdad. Él es el representante autoritario y revelador de Dios. Él oye lo que el Padre dice y hace lo que el Padre le dice hacer que haga (5:19; 8:29). La explicación sobre Juan 14:6 nos apunta: "Yo soy el camino que revela la verdad (sobre Dios) y da la vida (a la gente). ”
Jesús es la vida para todo el que se arrepienta y crea en Él para salvación. Él solo nos salva de la muerte. Cristo es el Libertador de la muerte tanto fisica como espiritual y eterna. "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. ” (Juan 10:10). " yo mismo, ” esta Persona divina en nuestra vida, " yo mismo soy la vida. ”
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